9 feb. 2016

¿Loca yo? No, te confundiste de mina

Mis amigos me llevaban a mi casa. No es sorpresa para naaaaaaadaaaa que hay cosas simples en esta vida que me alteran con facilidad. Quiero intentar reivindicarme antes de hablar, porque así es como me hago fama de mina que no banca. Patrañas. Me molestan cosas que, claramente, a los demás no les molesta. ¿Quizás lo que a los demás les moleste a mí no? No me fijé.

Decía que me llevaban a mi casa. Miro para atrás –por mirar nomás- y veo que atrás nuestro, cerca, viene una camioneta (Hilux supongo, porque no se veía bien) con luces fucsias y unos faroles chiquitos rojos. Las luces bajas, blancas, estaban apagadas. APAGADAS. Solamente se veían estas luces fucsias y rojas. Po-ten-tes.

Me alteré. Me viene como una sensación de calor que muchas veces no me deja pensar bien. Ya sé que no hay mucho que pueda hacer, pero ¿por qué? ¿Por qué las luces fucsias y rojas? De noche. DE NOCHE, POR SUPUESTO. QUE TE PASA LOCA CON LAS LUCES FUCSIAS POR FAVOOOOOR APAGALAS YAAAAAA.

Dije, en voz alta, “esto me altera”. Tranqui, no te alteres por boludeces, que vas a hacer, blah. El intercambio normal cuando digo, calmada, que algo me altera. Miren, miren, esto parece una película de terror, que le pasa a este tipo. Sí, bueno, pero es un tarado, no te podes enojar.

(A la gente no le gusta que uno de los suyos se altere y empiezan a tirar frases resignadísimas, porque no está bien alterarse y hay que pararlo ya y para qué quejarse en la vida, que todos hagan boludeces, total hay que estar tranquilos como sea. Eso es parcialmente culpa de la moda new age y el feng shui, y Paulo Coelho, pero de eso tampoco nos quejamos porque no hay que quejarse y me voy de tema.)

Las luces eran tan fuertes, que teñían todo y parecía que nos perseguía un loco psycho en camioneta. Era miedo puro. Toda la calle se veía roja, o fucsia, o algo, y tanto color tapaba las luces blancas que venían de la vereda y las casas.

Me quedé mirándolo. Al de la camioneta. Sentada atrás, dada vuelta, mirando. Hasta que dobló. Lo miré re mal.

Ya sé que no puedo hacer nada. Pero ojalá, ojalá, mi cara, en la luz rosa, con los ojos como tirando láser, se haya visto bien horrible tenebrosa mala espanto cuco. Yo no me voy a fumar tu película de terror, tarado/a de luces rosas. Si nos hundimos, nos hundimos todos, acá. Juntos.

Miré y miré. Cuando dobló en la siguiente cuadra, volví a la normalidad.

Capaz que el tipo no me vio un carajo. Capaz. Pero la esperanza, cuando la vida te altera con boludeces, es lo último que se pierde. Junto con la sed de venganza, porsupu.

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8 feb. 2016

A pedido del público, y porque parece que es lo único que hacía bien (?)

Me dediqué a la fotografía, al dibujo, a la enseñanza. Lo único que la gente extraña, aparentemente, es que escriba huevadas.

Uno quiere crecer, ser más artista. Seguir adelante, porque los blogs están muriendo y se me caducó el .com y quien chucha se va a acordar de escribir "blogspot" en el medio de la dirección.

Pero no, parece que no son razones suficientes. "¡Volvé a escribir!" me dijeron tres personas. Bueno, la multitud lo reclama.

Si no escribís, te perjudicás vos, Mariana.

Eso sí, arranco mañana. Son las seis de la mañana y me pasé toda la madrugada comiendo unas empanadas viejas con mate y cambiando el header. Sigo igual de desastre manejando los tiempos. Hay cosas que no cambian. Como decir huevadas, claramente.



3 dic. 2014

Bullshit. Todos dicen lo mismo.


Quiero que exista ‘bullshit’ en castellano. ‘Verso’ es demasiado suave, necesitamos en nuestra lengua un equivalente que pegue, rápido, como cachetada. Uno puede decir ‘Lo que estás diciendo es una pila de m*****’, pero para cuando terminaste la oración se fue el impacto. No-es-igual. Por ahí, si dejamos ‘pila de mierda’ solo, podeeeemos estar acercándonos a algo interesante. A ver.
-Te prometo que la semana que viene te aumentamos el sueldo.
-¡Pila de mierda!

-Te juro que voy a cambiar.
-¡Pila de mierda!

-El pedido ya salió.
-¡Pila de mierda!

Algo así. ¿Ya está pegando? Les pegó, ¿no? Seee. ¿No?
Seeeee.


Agregado: ¿Alguien me explica por qué puse asteriscos al principio si terminé escribiendo ‘mierda’ 7998789798 veces?

1 dic. 2014

¿Cómo m***** funciona? Hoy: sobrevivir el “ay-porqué-a-mí-la-terapia-no-me-alcanza”

 

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Sí, puede ser que esté haciendo análisis hace casi un año. Pero no todo se soluciona con sentarme durante una hora en la silla del consultorio de Betsie (como apodamos a mi analista) viendo los enroscados pensamientos pasar. A veces uno simplemente atraviesa una época de mierda, y hay que buscar soluciones más inmediatas.

Ahora, ¿cómo hace Mariana para pasar al otro lado del bajón? ¡Aham! Mariana se da una sobredosis de… series de televisión.

La dinámica es simple: la serie hace que uno se enganche y no piense pelotudeces por un largo período. El tema es que no cualquier serie ayuda. La premisa es buscar una lo más alejada de tu realidad y con suficientes temporadas para sobrevivir.

Por ejemplo, Friends es un clásico, pero si no te cuidás, te clavás con Monica y Chandler declarándose amor y ya te estas quemando la axila con la pava del mate. Lo mismo con New Girl. Downton Abbey tiene tantos dramas familiares como clichés, así que tampoco es una salida muy viable. The Big Bang Theory está medio melosa últimamente, así que hoy no recurriría a una serie donde nerds, con trabajos impecables y un departamento que envidio, trabajan poco y encima levantan minas.

Series lentas tampoco funcionan. Homeland, Breaking Bad o The Newsroom son great, pero tenés que mantener el ritmo muy arriba, porque donde baja, vas a reflexionar sobre el porqué del universo, llorar desconsoladamente y bajar un paquete de papas fritas con mate.

Mad Men tiene mucho sexo. Fail.

Lo mejor para mí, son las comedias imperfectas. O los dramas que no tienen escape. Game of Thrones vive matando personajes, así que la furia garpa. Veep es excelente pero tiene pocas temporadas, así que si te aqueja un terrible drama emocional, te quedás corto. Parks and Rec y The Office me han funcionado en el pasado. Modern Family a veces tiene escenas de violín, pero bueno, son perdonables.

Orange Is The New Black tiene capítulos largos y pasa en la cárcel- te-mo-rís-de-lo-per-fec-ta. No vi The Walking Dead, pero si está llena de zombies, y gente que los mata, así que asumo que tiene que funcionar.

No veas American Horror Story si tu depresión está conectada a experiencias extrasensoriales.

Personalmente, como sé que los dramas de la vida son cíclicos, siempre tengo una serie guardada en el botiquín de emergencias. Esta vez me puse a mirar How I Met Your Mother. Nunca la había visto, y los protagonistas son graciosos enough como para recordarme que quiero tener esa vida irregular bebiendo en bares con amigos FOREVER.

FOREVER. FOOOOOOOOOREEEEEEEEEEEEEEVVVVVVEEEEEEEEERRRRRR.

Espero que aquél que caiga de casualidad y se lea el post remilmillones de largo que escribí, pueda encontrar la luz al final del camino con una simple suscripción a Netflix.

Hollywood siempre tiene la respuesta.

(Agregado: no lo mencioné por vieja, pero clavar Seinfeld non-stop o Star Trek TNG es volver a entender cuál es nuestro sentido en esta tierra.)

18 jul. 2014

Razones que hacen que la vida de Mariana sea una mierda

# Querer cobrar un cheque y que el cajero del banco se ría y le diga que está re vencido.

# Pasar la primera semana de vacaciones de invierno con dolor de muelas.

# Acordarse en la mitad del baño que no agarró toallas.

# Y que no compró crema de enjuague.

# Pensar en que sigue diciendo crema de enjuague.

# Que sus amigos la pasen a buscar en el auto y escucharlos cantar Alex Ubago. Que no sabe quién es. Y por eso casi escribe 'Zubago' porque la x se pega con la u cuando se pronuncia porque es un nombre de mierda.

# Acordarse en la última semana que no se anotó en la Junta de Clasificación y Disciplina de secundaria.

# Anotarse al límite, y ver esa sensación de gloria opacada por un cartel que lee 'El plazo para anotarse en el listado se extendió 15 días'.

# Que el celular se le quede sin batería cada vez que está en medio de una discusión. 

# No poder ganar la discusión.

# Que nadie le cocine asado.



19 jun. 2014

En el bondi

Bueno, me quejo para mis adentros que quiero escribir y nunca escribo, y me agarran ganas de escribir cuando estoy en otros lados, y tengo una conexión de Internet horrible y NO ME DI CUENTA DE ESCRIBIR DESDE EL CELULAR HASTA HOY.

Les escribo desde el bondi, el cual está tan tapado de tierra que no se puede mirar para afuera. En serio, no se puede.

Anyhoo, los extrañaba. Cada tanto leo uno de los comments que llegan y digo 'ay la puta que buena gente que pasa por acá'. Por eso vuelvo. Por eso, y porque nunca se me acaban las boludeces para contar.

Como por ejemplo ahora, que paseo en el colectivo mugriento escuchando 'Coney Island Baby' y me siento en una película de Alexander Payne (porque sus personajes son profundos y bueno, yo soy profunda también). 

Por supuesto que me estoy quedando sin batería; mi primer post vía celular tenía que arrancar para atrás. Así que me despido hasta otro momento, que probablemente será uno de esos momentos en los que tus amigos ya se pudrieron de chatear con vos y decís '¿y si le escribo al mundo de manera incoherente porque no conozco otra manera?'

Exacto. 


6 mar. 2014

Google Translator my ass



Creo que muchos saben que soy Profesora de Inglés. Decir que lo soy es invitar a la gente a reírse diciendome ‘yes’, ‘hello’, y alguna versión argentinizada de ‘how are you?’ que intenta sonar simpática y graciosa pero no lo es.
Cuando me lo dicen, sonrío. La mayoría de las veces.
Me preguntan, también, si hablo en inglés con mis amigos colegas. Esa es más complicada. Sí, hablo mitad y mitad, pero no porque quiera ser una pelotuda, como la mayoría de la gente. Lo hago porque a veces es más rápido decirlo en inglés que encontrar el equivalente en español. Y así vamos. Soy vaga.
El tema es que hay palabras que no tienen equivalente. O tienen uno que no le hace justicia. Y confieso que me da un poco de odio, porque es justo la palabra que quiero y no puedo usarla con otra gente que no sean los freaks de mis amigos. No lo hago para que la sociedad no piense que soy pelotuda, por supuesto. O de última que lo piensen, pero que no sea por eso de hablar en inglés. ¿Me importa el qué diran? No, solamente el por qué lo dicen.
Hoy me pasó con la palabra ‘delusional’. Me encanta esa palabra. Una persona que ve lo que quiere o transforma la realidad. Que la flashea, pero de una manera más seria.
El Google Translator me dice ‘delirante´. Una palabra de mierda.
No me sirve ‘delirante’, loco. No-pega-como-la-otra. ‘Delirante’ está re bastardeada, perdió su otro significado, enseguida la asociamos con alguien medio payaso que se hace lo que no es. Ya no es seria. Para los psicólogos, nada más.
¿A dónde voy con esto? Nadie sabe. Dejar salir mi frustración, probablemente. Contarles que me re gusta esa palabra. Que puede que la use en algún otro post.
Sí, soy un poco delusional myself. Por ahí es eso.

25 ene. 2014

No me tomé vacaciones, por eso


  • Andy García tiene cara de vecino. Como que me re imagino levantándome medio en bolas, abriéndole la puerta a la perra, y que Andy García esté en calzones y resacoso sacando al gato justo en la casa de al lado. Seguro que saluda cabeceando.
  • Todos (o casi) mis amigos se fueron de vacaciones a otro lado. Así que estoy sola. No los necesito para divertirme igual, eh. Hoy, por ejemplo, le dediqué el día a depilarme. No me di cuenta lo triste que es eso hasta ahora, que lo acabo de escribir.
  • Los actores, cuando hacen escenas de sexo, ¿hacen de ellos teniendo sexo? Debe ser. Por si a alguno le interesa, acabo de ver que Ashley Judd pone cara de sufrida.
  • Estoy practicando manejo, y el otro día estacionando, cuando ya creí que estaba re lista, me llevé un poste. Para que vean que nos pasa a todos. O capaz que soy yo, que necesito un poco de apoyo moral.
  • Me quiero ir a dormir y me enganché con la película pedorra de Ashley Judd Y Andy García. Adiós por adelantado a una hora y media de mi vida.

9 dic. 2013

Hoy, en mi vida es una tragedia: Tengo más problemas con el Whatsapp que todavía no les conté




Sí. Básicamente lo que dice el título. Ya hablé una vez de la situación de tener conversaciones en grupo y cómo es tierra de nadie y cómo soy malísima organizándome. Y si a alguien le interesa, les cuento que los grupos doblaron en número desde que escribí ese post.
Pero hay más problemas, y más graves. Sí. ¿Hay cursos acerca de cómo usar el Whastapp? ¿Hay grupos de autoayuda? ¿Un panel de especialistas que me tire una línea? (Un minuto que se me colgó el reproductor de música… Ya estamos.)
Ya tengo problemas con la sociedad así como está, en el plano concreto, y ahora resulta que también los tengo en el plano virtual. Y no, no me sorprende.

PROBLEMA N° 1: Leo lo que quiero
O mejor dicho, de lo que está escrito, interpreto -tipo elige tu propia aventura- lo que se me canta. No es que pongo tonos equivocados o que me confunde una coma. Literalmente elijo las palabras que se me cantan y las ordeno en mi mente arbitrariamente. Todo a nivel inconsciente, por supuesto chicos. Como todo lo que hago, porque no me hago cargo de nada en esta vida.
Y lo peor es que me creo lo que leo y contesto en consecuencia. Y sigo un rato, hasta que alguien me lo hace notar. O no, y me peleo para la mierda con la mitad de mis contactos. Y tengo que volver para atraaaaas, releeeer, pedir disculpaaaaas… Y para esa altura nadie me habla, y se pudrió todo, y la gente me odia, y yo me abrí un vino.

PROBLEMA N° 2: Pongo punto a las oraciones y ahora me entero que está mal
Siempre escribí en redes sociales con puntos. Los necesito. Necesito encuadrar la oración entre la mayúscula y el punto porque si no queda flotando. Yo quedo flotando. El mundo queda flotando.
Me lo criticaron. Que los puntos eran cuando uno está enojado. ¿La gente entendía que el punto final era porque estaba enojada? Pero naaaaaaaah, es un punto. In-de-fen-so. Es como un cerquito. Es la puerta de salida de la oración.
Por supuesto que me reí cuando me lo dijeron. Por supuesto. Porque soy así de forra.
Hasta que el universo me la mandó guardar. Por supuesto. POR SUPUESTO.
Leí una nota en la que hablaban de la evolución del idioma vía redes sociales y como el punto se perdió en favor de imitar la conversación oral mediante los mensajes de texto. Y COMO HOY EN DÍA TIENE UNA CONNOTACIÓN NEGATIVA.
Empecé a estudiar a otra gente. Gente con títulos tipo Letras, gente que en la vida real me corrige. Y esa gente escribía sin punto. Y ahora ando por la vida con las oraciones del Whatsapp flotando como zeppelins.
Era eso o quedar como la loca que, encima que lee mal, vive enojada.

PROBLEMA N° 3: Escribo mucho
Soy persona de muchas palabras Y POR ESO TENGO UN BLOG. Uso muchas palabras porque no sé como decir las cosas con menos caracteres. Escribo mensajes eternos, re largos. Hasta hablo sola por Whatsapp cuando la gente de los grupos encontró algo mejor que hacer con su vida que tener el celular en la mano y contestarme a mí.
Y yo hago autocrítica y pienso, ¿cuántas palabras necesito para decir lo que quiero? ¿Y QUÉ CARAJO ESTOY QUERIENDO DECIR? Nadie lo sabe, y, principalmente, yo no lo sé. Me mareo a mi misma. A ese punto he llegado.
Sin ir más lejos, este post se suponía que iba al punto, rápido, eficiente. Y miren.
Ya me odié.

6 nov. 2013

Te lo digo rápido y mirá, no te diste cuenta



Ayer, en el más patético estado en el que me he encontrado en años luz, Ariel y yo nos sentamos a estudiar (perdón que me ría) teoría para un parcial. Teníamos una hora.
Ariel venía de trabajar y yo también, así que mientras leíamos la mierda que nos tocaba rendir y nos reíamos de lo horrible que era, merendábamos. Un café, nada fancy.
Ariel sacó mermelada (perdón, jalea más precisamente) y galletitas, y se puso a untar y a devorar. Transcribo la conversación. Como la recuerdo, por supuesto, que no es garantía de nada.

A: Me encanta esta mermelada, es lo más rico que hay. ¿Querés una? (Me apunta la galletita con mermelada en la cara.)
M: No, no me gusta la mermelada.
A: (Agarra el frasco.) No es mermelada, es jalea. Es riquísima. (Me apunta otra galletita en la cara.) Tomá, es de uva. Uva, con lo que se hace el vino.
M: A ver… (Agarro la galletita y me la como. Me río.) ¿‘Es de uva, con lo qué se hace el vino’, Ariel? ¿Con eso me querías convencer? ¿Qué soy, la alcohólica del grupo, ahora?
A: No sé, pero lo dije y la agarraste.


17 oct. 2013

Por un autógrafo





Soñé que David Bowie estaba casado con la mujer de un ex-jefe mío, y para llegar a él tenía que hacerme la copada con la mina y sus hijas, y tomar mate y charlar y preguntarle cosas clichés de la vida e insistirle y preguntarle por David todo el tiempo.
Ella me presentaba a David eventualmente, y yo le llevaba un libro para que me lo firme. No era un libro, en realidad era un disco de él que venía con forma de libro, y mientras lo firmaba me decía “Ya estoy viejo, no saco más discos.”
Y yo me deprimía y le decía “¿Por qué David, por qué? Sos lo más mejor.”
Sos lo más mejor, Bowie. Gracias por sacar otro disco. Sabé que hablar de boludeces y pasar la tarde con esa señora es un esfuerzo que haría por muy poca gente.

10 oct. 2013

La tenés que ver




Es difícil controlar la pasión por las cosas que a uno le gustan. Ponganlé, amo algunas películas más que a la vida misma. Y algunas canciones. Y algunas palabras/estructuras en inglés.
Y transmitir eso sin quedar como desquiciada o sabelotodo que quiere metérselos a la fuerza es una línea muy fina. Por supuesto que prefiero quedar como loca antes que dictadora, pero lo ideal en realidad sería que la gente se de cuenta sola que tengo razón y que estoy ofreciendo lo mejor que les pasó ever.
Hoy terminé de ver V for Vendetta con mis alumnos. No voy a contar de que se trata la película porque siempre hay gente, como mi amiga Pu, que sufre de esto, pero sepan que es genial mal. Mal.
Estamos por leer 1984, y mientras esperábamos que llegue el libro a Ushuaia (sí, así funciona acá), se me ocurrió introducirlos en el fantástico mundo de las distopías con esa peli. Qué entrada por favoooooooor. Toda una explicación, trabajo, mirar, analizar, vocabulario… Hasta les lleve partes del comic. Los pibes re enganchados.
Entre tanto laburo, la peli se extendió durante tres clases. Hoy era la última. Era la parte más enganchadora, la resolución, darse cuenta lo que estaba pasando y lo que iba a pasar. Y yo lloraba de emoción (porque siempre lloro con esa peli) y me secaba las lágrimas antes de que me vieran mis alumnos. Estaban todos en silencio.
Por ahí veo que uno se duerme. SE DUERME. “Bueno, son adolescentes, tienen hormonas y la clase es temprano a la mañana y no a todos les tiene que gustar, Mariana.” Bárbaro. Psicología del sujeto que aprende: un 10. Seguía en mi papel, tranqui.
Uno de los chicos hace referencia a una escena y me tira un comentario genial. Y yo re contenta, seguíamos mirando, estaba todo bárbaro, les rompí la cabeza con todo esto. El mundo no va a ser el mismo mañana.
Termina. Así, de golpe, en la gloria. La música del final no puede ser mejor. NO PUEDE SER MEJOR. Y yo me imaginaba a mis chicos felices, chicos que vienen de Saw 7 y High School Musical.  Me veía venir el “te amamos, esto fue surreal, es la mejor película de la historia.”
Yo les digo, “Soooooo?” Y nada. Terminó y nada. Todos guardaban. “¿Hay homework?”
“¿¿¿¿¿Hay homework??????” ¿Reeeeealllyyy chicos?
Pero no les dije nada, es súper normal que pase esto, obvio que sí. Son chicos. Me lo repetí como mantra.
Le cuento por Whatsapp a Romina que estábamos mirando esa peli. Me dice que no la vio. QUE NO LA VIO.  Todo de nuevo. “¿No la viste, Romina? ¿Cómo puede ser? ¿COMOO?”
“No me banco que me recomienden películas tan sacadamente. Me dan más ganas de no verlas.” Dijo algo así. No copio textual porque ni tengo ganas de revisar mis conversaciones,  pero el punto es que ahí tuve una revelación: me di cuenta que yo soy medio igual. Yo descubro todo yo, y cuando veo algo buenísimo que alguien me recomendó, me da bronca no haberlo encontrado primero. Me da bronca. ¿Cuán disfuncional es eso?
Me arrepentí de no llevar la careta de Guy Fawkes que tengo en casa. Podría habérmela puesto y esconder mi vergüenza. Aunque sigo pensando que, en 10 años más, estos pibes van a reconocer que les volé la cabeza.

5 oct. 2013

Mariana cree tener poder de síntesis, pero no

 

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En este tiempo me pasó mucho y no me pasó mucho.

1- Internet me anda como el toor porque vivo lejísimos y Telefónica no llega y tengo que usar el pen de Claro y la vida es una mierda.

2- Mau me hizo dar cuenta que una vez curada de la obsesión por comprarme tazas, ahora estoy empezando a cultivar una obsesión por comprar repasadores lindos. RE-PA-SA-DO-RES. Tener obsesión con los repasadores es una de las patologías más tristes que he escuchado jamás.

3- Recientemente se nos quemó algo adentro del horno. Pensamos que era ese plástico que trae la puerta para que cierre bien. El gasista lo desarmó y nos mostró que lo que en realidad se había quemado era un cuchillo Tramontina con mango de plástico que estaba casi deliberadamente apoyado adentro del piso del horno. Me jodés que somos tan inútiles.

4- Me oscurecí el pelo porque ya tenía el color del de las novias de Maradona y eso me hizo reflexionar profundamente sobre el sentido de la vida y el embole de teñirse en casa y ser pobre.

5- En este camino de autodescubrimiento llegué a la conclusión que al superhéroe que más le daría es a Iron Man, incluso sabiendo que es tan extrovertido teatrero y usualmente esa es una cualidad que no me gusta para nada.

6- Me shockeó lo de Lily Sullos y que no lo haya podido anticipar en su carta astral.

7- Me hicieron hacer un dibujo en la materia Práctica IV que resultó ser una puerta a mi inconsciente. Estoy bastante segura que mi profesora se dio cuenta de más cosas de las que me dijo que interpretó, incluyendo mi obsesión por los repasadores.

8- A punto de recibirme de docente, no dejo de pensar en cómo puedo vivir solamente de mis dibujos. Algo que seguro también interpretó mi profesora.

9- Estoy en una etapa en la que ando enamoradísima de mis amigos y conectadísima con las emociones around me. ¿Por qué es? ¿Por qué soy artista y tengo sensibilidad? ¿Por qué mis hormonas andan locas? ¿Es “porque” o por qué? ¿Y por qué es por qué si cuando lo leo en voz alta digo porque?

10-   Qué se yo qué más. Nueve son suficientes, Mariana. ¿Por qué tenés que llegar a las diez redondas?  ¿Y por qué me hablo en segunda persona? Háganme el favor y déjenme números de terapeutas en los comentarios. Gracias.

11- Se me ocurrió la 10 que es en realidad 11. Me dí cuenta que no tengo poder de síntesis. Escribo mails largos, mensajes largos, y parece que posts largos también.

Los terapeutas en los comentarios, acuerdensé. Zona de Ushuaia. Y si es posible que estén lejos de cualquier negocio que venda repasadores.

7 jul. 2013

La torpe se cayó de nuevo



Desde que me quebré la pierna cuando pisé un planchón de hielo, cada vez que nieva me llueven advertencias. “Tené cuidado al caminar”, “No salgas con zapatillas sin suela”, “No lleves mucho peso” y “Fijate por donde vas.” Me agarran de la mano cuando la vereda está resbalosa, gritan “Cuidado” con las manos abiertas cuando ven que me acerco a alguna parte complicada, y si me llego a resbalar… se infartan cuatro.
Por supuesto que ninguno entiende que las chances de que me quiebre la otra pierna (porque en la que ya me quebré tengo un clavo de acero que me acerca un poco más a ser Iron Man  Girl como en mis sueños) son muchísimo más bajas que las chances de que ELLOS se quiebren una pierna con un planchón de hielo.
El tema es que la mayoría de ellos tiene auto. Y yo soy de caminar. Y las veredas / calles de Ushuaia son lo peor de la vida. Así que las putas chances se ponen en mi contra otra vez.
Todo esto viene a que hace dos días me caí. De rodillas. Venía en bajada y me tropecé con una piedra y me corté una rodilla. Nada grave. Pero cómo decírselo a la humanidad, ¿no?
Eventualmente lo hice, en cuotas. Me comí caras de horror, gritos, “¡¡Ahhh que peligro!!”, “¡Cómo no me dijiste!”, etc. Nadie me creyó que fue con una piedra. Todos insistían en que seguro había hielo. La boluda seguro se resbaló con hielo. No puede tropezarse con una piedra COMO LE PASA A TANTA GENTE EN LA VIDA DEL MUNDO.
Así de jodida es la gente. En vez de volverse más cuidadosos ellos, me tratan de torpe a mí. Sí, seguro que también lo hacen porque me quieren. Pero eso no los hace menos jodidos, que quede claro.

4 jul. 2013

Mariana tiene problemas, pobre


Mariana tiene que hacer un montón de cosas. Deberes para recibirse, cosas para el trabajo. Mariana no está haciendo nada. Mariana chatea con sus amigos por Whatsapp.
Mariana se levanta y se hace un té. El gato de Mariana, que está loco, tira el té en la mesa y le moja un cuadernito hermoso que había dibujado a mano. Mariana lo saca por los aires y se pone a limpiar, puteando por lo bajo.
Mariana tiene que leer el librito de Drácula que están leyendo sus alumnos. Mariana se acuerda de leerlo ahora, a la una de la mañana, cuando tiene que trabajarlo con ellos mañana a la mañana. Mariana no maneja bien el tiempo.
La perra de Mariana está que se morfa al gato porque es insoportable de lo loco que está. Los amigos de Mariana se van a dormir. Mariana sigue, porque no hizo nada y no le queda otra.
Con la perra, el gato, y el té volcado, Mariana se quiere matar.


2 jul. 2013

Problemas del primer mundo



Como que ahora todo el mundo tiene Whatsapp. Está hace mil años, lo sé, pero ahora TODOS lo tienen. Y no sé si es algo común para todos, pero resulta que, al menos en mi dinámica social, hacer grupos dentro del Whatsapp es una actividad común.
Tengo el grupo de esta y esta y este. Y el de este y esta y esta. Y el de esta y esta. Y el de este y esta y esta y esta. Y el de este, este, esta, este, esta, este y este. Y, de la misma manera que en mi vida real, todos cruzan gente. Y todos son distintos. Y escribo cosas diferentes en todos.
Al final de la noche, me siento como en una montaña rusa emocional. Canto en uno, pregunto como están en el otro, hablo de asuntos familiares en otro, me quejo de mis alumnos en otro, hablo de comidas en otro y me cuido de no herir sentimientos en otro. Me estresa prestar atención para no escribir en el grupo equivocado, encima. Encima.
Y para nada bajó mi nivel de contacto real con la gente. Al contrario. Entonces, me doy cuenta que en vez de aislarme, ahora estoy más social que nunca.
Y no es que te podés ir de un grupo. Te tenés que quedar, porque si te vas, se levanta la perdiz y de repente hay cinco personas enojadas con vos. Entonces te fumás los 43 mensajes de Whatsapp que te están esperando cada vez que mirás el celular.
No quiero volver al Nokia 1100, eh. Ni tampoco desinstalar Whatsapp. Solamente quería quejarme.

29 jun. 2013

La maldición de Todos Dicen lo Mismo

 

Dicen que después de que terminó, la maldición de Seinfeld acechó a todos sus protagonistas: ni un puto éxito. O laburo fijo, al menos. See, ya se que Elaine rompió con eso, pero no quiero hablarlo ahora porque en realidad lo retomo al final. Aguanten.

Yo creo que acá pasa un poco lo mismo (salvando las distancias, eh). Dejo de escribir porque como que se genera expectativa y me bloqueo y encima nadie me paga un millón de dólares por post como a Jerry.

Me hago la “abro otro blog, más hippie” y resulta que se me desconfigura todo cada vez que entro y me frustra para la mierda. Y mis amigos me hacen notar que, en lo mejor de lo mejor, abandono.

¿Es cierto? ¿Soy George o soy Elaine? Lo gracioso (o triste, no me decido) es que empezar a escribir en el otro me hace dar ganas de arrancar acá de nuevo.

Histérica es una palabra que me queda chica. Deberían inventar un nuevo término conmigo. Zarabatienta puede ser. Porque necesitamos más palabras con z.

6 ene. 2013

No me banco más el olor a milanesa

 

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Bue. Mientras trato de disipar el olor a milanesa que quedó en la casa con un sahumerio de sándalo y busco inspiración en la botella de vinagre Menoyo que quedó sobre la mesa, acepto que no, no me sale nada interesante para escribir. Pero como la cero inspiración no es un acontecimiento que me detenga, paso a describir los últimos sucesos en mi vida que valen la pena contar. Ustedes podrán decir que estoy llenando espacio en el post. Yo elijo llamarlo “encontrándome conmigo misma una vez más”.

  • Fui a ver The Hobbit y lloré. Lloré cuando empezó porque lo vi a Frodo y a la Tierra Media y me di cuenta cuanto lo extrañaba… No, paso a otro punto porque lloro otra vez.
  • Me peleé con un turista australiano, en inglés, por culpa de Correo Argentino. Dicen que si podés hacer un chiste o enojarte y putear en otro idioma es signo de que sos realmente fluido. Yo creo que es signo de que la gente me rompe las pelotas más allá de las fronteras.
  • Tengo problemas para controlar mi adicción a determinadas cosas. Por ejemplo, acabo de terminar de comerme las dos temporadas de The Borgias en tres días. Y ahora empecé a leer la saga de 50 shades of Grey, que es de lo más pedorro que he leído en mucho tiempo. Pero tengo que terminar y saber cómo termina. Y después escribir sobre eso, por supuesto.
  • Mi vecino el pianista lleva una vida envidiable. Labura poco, toca el piano todo el día, y se la pasa abriéndole la puerta de su casa a músicos con look bohemian chic. Yo solamente abro la puerta para entrar a la perra. A los silbidos.
  • Vi al huevero en el barrio. No sabe que vivo acá, pero no sé hasta cuando voy a poder mantenerlo oculto. Esconderme de él es lo más parecido a Misión: Imposible que he vivido hasta ahora.
  • Cambiaron el carnicero de La Anónima y nos cortó unas milanesas de mierda. Lo que me recuerda que tengo que ir a renovar el sahumerio. Con permiso.