Google Translator my ass

 

Dictionary

Creo que muchos saben que soy Profesora de Inglés. Decir que lo soy es invitar a la gente a reírse diciendome ‘yes’, ‘hello’, y alguna versión argentinizada de ‘how are you?’ que intenta sonar simpática y graciosa pero no lo es.

Cuando me lo dicen, sonrío. La mayoría de las veces.

Me preguntan, también, si hablo en inglés con mis amigos colegas. Esa es más complicada. Sí, hablo mitad y mitad, pero no porque quiera ser una pelotuda, como la mayoría de la gente. Lo hago porque a veces es más rápido decirlo en ingles que encontrar el equivalente en español. Y así vamos. Soy vaga.

El tema es que hay palabras que no tienen equivalente. O tienen uno que no le hace justicia. Y confieso que me da un poco de odio, porque es justo la palabra que quiero y no puedo usarla con otra gente que no sean los freaks de mis amigos. No lo hago para que la sociedad no piense que soy pelotuda, por supuesto. O de última que lo piensen, pero que no sea por eso de hablar en inglés. ¿Me importa el qué diran? No, solamente el por qué lo dicen.

Hoy me pasó con la palabra ‘delusional’. Me encanta esa palabra. Una persona que ve lo que quiere o transforma la realidad. Que la flashea, pero de una manera más seria.

El Google Translator me dice ‘delirante´. Una palabra de mierda.

No me sirve ‘delirante’, loco. No-pega-como-la-otra. ‘Delirante’ está re bastardeada, perdió su otro significado, enseguida la asociamos con alguien medio payaso que se hace lo que no es. Ya no es seria. Para los psicólogos, nada más.

¿A dónde voy con esto? Nadie sabe. Dejar salir mi frustración, probablemente. Contarles que me re gusta esa palabra. Que puede que la use en algún otro post.

Sí, soy un poco delusional myself. Por ahí es eso.

No me tomé vacaciones, por eso

 

  • Andy García tiene cara de vecino. Como que me re imagino levantándome medio en bolas, abriéndole la puerta a la perra, y que Andy García esté en calzones y resacoso sacando al gato justo en la casa de al lado. Seguro que saluda cabeceando.
  • Todos (o casi) mis amigos se fueron de vacaciones a otro lado. Así que estoy sola. No los necesito para divertirme igual, eh. Hoy, por ejemplo, le dediqué el día a depilarme. No me di cuenta lo triste que es eso hasta ahora, que lo acabo de escribir.
  • Los actores, cuando hacen escenas de sexo, ¿hacen de ellos teniendo sexo? Debe ser. Por si a alguno le interesa, acabo de ver que Ashley Judd pone cara de sufrida.
  • Estoy practicando manejo, y el otro día estacionando, cuando ya creí que estaba re lista, me llevé un poste. Para que vean que nos pasa a todos. O capaz que soy yo, que necesito un poco de apoyo moral.
  • Me quiero ir a dormir y me enganché con la película pedorra de Ashley Judd Y Andy García. Adiós por adelantado a una hora y media de mi vida.

 

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Hoy, en mi vida es una tragedia: Tengo más problemas con el Whatsapp que todavía no les conté

 

Esa soy yo

 

Sí. Básicamente lo que dice el título. Ya hablé una vez de la situación de tener conversaciones en grupo y cómo es tierra de nadie y cómo soy malísima organizándome. Y si a alguien le interesa, les cuento que los grupos doblaron en número desde que escribí ese post.

Pero hay más problemas, y más graves. Sí. ¿Hay cursos acerca de cómo usar el Whastapp? ¿Hay grupos de autoayuda? ¿Un panel de especialistas que me tire una línea? (Un minuto que se me colgó el reproductor de música… Ya estamos.)

Ya tengo problemas con la sociedad así como está, en el plano concreto, y ahora resulta que también los tengo en el plano virtual. Y no, no me sorprende.

 

PROBLEMA N° 1: Leo lo que quiero

O mejor dicho, de lo que está escrito, interpreto -tipo elige tu propia aventura- lo que se me canta. No es que pongo tonos equivocados o que me confunde una coma. Literalmente elijo las palabras que se me cantan y las ordeno en mi mente arbitrariamente. Todo a nivel inconsciente, por supuesto chicos. Como todo lo que hago, porque no me hago cargo de nada en esta vida.

Y lo peor es que me creo lo que leo y contesto en consecuencia. Y sigo un rato, hasta que alguien me lo hace notar. O no, y me peleo para la mierda con la mitad de mis contactos. Y tengo que volver para atraaaaas, releeeer, pedir disculpaaaaas… Y para esa altura nadie me habla, y se pudrió todo, y la gente me odia, y yo me abrí un vino.

 

PROBLEMA N° 2: Pongo punto a las oraciones y ahora me entero que está mal

Siempre escribí en redes sociales con puntos. Los necesito. Necesito encuadrar la oración entre la mayúscula y el punto porque si no queda flotando. Yo quedo flotando. El mundo queda flotando.

Me lo criticaron. Que los puntos eran cuando uno está enojado. ¿La gente entendía que el punto final era porque estaba enojada? Pero naaaaaaaah, es un punto. In-de-fen-so. Es como un cerquito. Es la puerta de salida de la oración.

Por supuesto que me reí cuando me lo dijeron. Por supuesto. Porque soy así de forra.

Hasta que el universo me la mandó guardar. Por supuesto. POR SUPUESTO.

Leí una nota en la que hablaban de la evolución del idioma vía redes sociales y como el punto se perdió en favor de imitar la conversación oral mediante los mensajes de texto. Y COMO HOY EN DÍA TIENE UNA CONNOTACIÓN NEGATIVA.

Empecé a estudiar a otra gente. Gente con títulos tipo Letras, gente que en la vida real me corrige. Y esa gente escribía sin punto. Y ahora ando por la vida con las oraciones del Whatsapp flotando como zeppelins.

Era eso o quedar como la loca que, encima que lee mal, vive enojada.

 

PROBLEMA N° 3: Escribo mucho

Soy persona de muchas palabras Y POR ESO TENGO UN BLOG. Uso muchas palabras porque no sé como decir las cosas con menos caracteres. Escribo mensajes eternos, re largos. Hasta hablo sola por Whatsapp cuando la gente de los grupos encontró algo mejor que hacer con su vida que tener el celular en la mano y contestarme a mí.

Y yo hago autocrítica y pienso, ¿cuántas palabras necesito para decir lo que quiero? ¿Y QUÉ CARAJO ESTOY QUERIENDO DECIR? Nadie lo sabe, y, principalmente, yo no lo sé. Me mareo a mi misma. A ese punto he llegado.

Sin ir más lejos, este post se suponía que iba al punto, rápido, eficiente. Y miren.

Ya me odié.

Te lo digo rápido y mirá, no te diste cuenta

 

College Humor

Ayer, en el más patético estado en el que me he encontrado en años luz, Ariel y yo nos sentamos a estudiar (perdón que me ría) teoría para un parcial. Teníamos una hora.

Ariel venía de trabajar y yo también, así que mientras leíamos la mierda que nos tocaba rendir y nos reíamos de lo horrible que era, merendábamos. Un café, nada fancy.

Ariel sacó mermelada (perdón, jalea más precisamente) y galletitas, y se puso a untar y a devorar. Transcribo la conversación. Como la recuerdo, por supuesto, que no es garantía de nada.

 

A: Me encanta esta mermelada, es lo más rico que hay. ¿Querés una? (Me apunta la galletita con mermelada en la cara.)

M: No, no me gusta la mermelada.

A: (Agarra el frasco.) No es mermelada, es jalea. Es riquísima. (Me apunta otra galletita en la cara.) Tomá, es de uva. Uva, con lo que se hace el vino.

M: A ver… (Agarro la galletita y me la como. Me río.) ¿‘Es de uva, con lo qué se hace el vino’, Ariel? ¿Con eso me querías convencer? ¿Qué soy, la alcohólica del grupo, ahora?

A: No sé, pero lo dije y la agarraste.

Por un autógrafo

 

David-Bowie

 

Soñé que David Bowie estaba casado con la mujer de un ex-jefe mío, y para llegar a él tenía que hacerme la copada con la mina y sus hijas, y tomar mate y charlar y preguntarle cosas clichés de la vida e insistirle y preguntarle por David todo el tiempo.

Ella me presentaba a David eventualmente, y yo le llevaba un libro para que me lo firme. No era un libro, en realidad era un disco de él que venía con forma de libro, y mientras lo firmaba me decía “Ya estoy viejo, no saco más discos.”

Y yo me deprimía y le decía “¿Por qué David, por qué? Sos lo más mejor.”

Sos lo más mejor, Bowie. Gracias por sacar otro disco. Sabé que hablar de boludeces y pasar la tarde con esa señora es un esfuerzo que haría por muy poca gente.

La tenés que ver

 

Es difícil controlar la pasión por las cosas que a uno le gustan. Ponganlé, amo algunas películas más que a la vida misma. Y algunas canciones. Y algunas palabras/estructuras en inglés.

Y transmitir eso sin quedar como desquiciada o sabelotodo que quiere metérselos a la fuerza es una línea muy fina. Por supuesto que prefiero quedar como loca antes que dictadora, pero lo ideal en realidad sería que la gente se de cuenta sola que tengo razón y que estoy ofreciendo lo mejor que les pasó ever.

VHoy terminé de ver V for Vendetta con mis alumnos. No voy a contar de que se trata la película porque siempre hay gente, como mi amiga Pu, que sufre de esto, pero sepan que es genial mal. Mal.

Estamos por leer 1984, y mientras esperábamos que llegue el libro a Ushuaia (sí, así funciona acá), se me ocurrió introducirlos en el fantástico mundo de las distopías con esa peli. Qué entrada por favoooooooor. Toda una explicación, trabajo, mirar, analizar, vocabulario… Hasta les lleve partes del comic. Los pibes re enganchados.

Entre tanto laburo, la peli se extendió durante tres clases. Hoy era la última. Era la parte más enganchadora, la resolución, darse cuenta lo que estaba pasando y lo que iba a pasar. Y yo lloraba de emoción (porque siempre lloro con esa peli) y me secaba las lágrimas antes de que me vieran mis alumnos. Estaban todos en silencio.

Por ahí veo que uno se duerme. SE DUERME. “Bueno, son adolescentes, tienen hormonas y la clase es temprano a la mañana y no a todos les tiene que gustar, Mariana.” Bárbaro. Psicología del sujeto que aprende: un 10. Seguía en mi papel, tranqui.

Uno de los chicos hace referencia a una escena y me tira un comentario genial. Y yo re contenta, seguíamos mirando, estaba todo bárbaro, les rompí la cabeza con todo esto. El mundo no va a ser el mismo mañana.

Termina. Así, de golpe, en la gloria. La música del final no puede ser mejor. NO PUEDE SER MEJOR. Y yo me imaginaba a mis chicos felices, chicos que vienen de Saw 7 y High School Musical.  Me veía venir el “te amamos, esto fue surreal, es la mejor película de la historia.”

Yo les digo, “Soooooo?” Y nada. Terminó y nada. Todos guardaban. “¿Hay homework?”

“¿¿¿¿¿Hay homework??????” ¿Reeeeealllyyy chicos?

Pero no les dije nada, es súper normal que pase esto, obvio que sí. Son chicos. Me lo repetí como mantra.

Le cuento por Whatsapp a Romina que estábamos mirando esa peli. Me dice que no la vio. QUE NO LA VIO.  Todo de nuevo. “¿No la viste, Romina? ¿Cómo puede ser? ¿COMOO?”

“No me banco que me recomienden películas tan sacadamente. Me dan más ganas de no verlas.” Dijo algo así. No copio textual porque ni tengo ganas de revisar mis conversaciones,  pero el punto es que ahí tuve una revelación: me di cuenta que yo soy medio igual. Yo descubro todo yo, y cuando veo algo buenísimo que alguien me recomendó, me da bronca no haberlo encontrado primero. Me da bronca. ¿Cuán disfuncional es eso?

Me arrepentí de no llevar la careta de Guy Fawkes que tengo en casa. Podría habérmela puesto y esconder mi vergüenza. Aunque sigo pensando que, en 10 años más, estos pibes van a reconocer que les volé la cabeza.

Mariana cree tener poder de síntesis, pero no

 

captain-picard-spectacles-mustache

 

En este tiempo me pasó mucho y no me pasó mucho.

1- Internet me anda como el toor porque vivo lejísimos y Telefónica no llega y tengo que usar el pen de Claro y la vida es una mierda.

2- Mau me hizo dar cuenta que una vez curada de la obsesión por comprarme tazas, ahora estoy empezando a cultivar una obsesión por comprar repasadores lindos. RE-PA-SA-DO-RES. Tener obsesión con los repasadores es una de las patologías más tristes que he escuchado jamás.

3- Recientemente se nos quemó algo adentro del horno. Pensamos que era ese plástico que trae la puerta para que cierre bien. El gasista lo desarmó y nos mostró que lo que en realidad se había quemado era un cuchillo Tramontina con mango de plástico que estaba casi deliberadamente apoyado adentro del piso del horno. Me jodés que somos tan inútiles.

4- Me oscurecí el pelo porque ya tenía el color del de las novias de Maradona y eso me hizo reflexionar profundamente sobre el sentido de la vida y el embole de teñirse en casa y ser pobre.

5- En este camino de autodescubrimiento llegué a la conclusión que al superhéroe que más le daría es a Iron Man, incluso sabiendo que es tan extrovertido teatrero y usualmente esa es una cualidad que no me gusta para nada.

6- Me shockeó lo de Lily Sullos y que no lo haya podido anticipar en su carta astral.

7- Me hicieron hacer un dibujo en la materia Práctica IV que resultó ser una puerta a mi inconsciente. Estoy bastante segura que mi profesora se dio cuenta de más cosas de las que me dijo que interpretó, incluyendo mi obsesión por los repasadores.

8- A punto de recibirme de docente, no dejo de pensar en cómo puedo vivir solamente de mis dibujos. Algo que seguro también interpretó mi profesora.

9- Estoy en una etapa en la que ando enamoradísima de mis amigos y conectadísima con las emociones around me. ¿Por qué es? ¿Por qué soy artista y tengo sensibilidad? ¿Por qué mis hormonas andan locas? ¿Es “porque” o por qué? ¿Y por qué es por qué si cuando lo leo en voz alta digo porque?

10-   Qué se yo qué más. Nueve son suficientes, Mariana. ¿Por qué tenés que llegar a las diez redondas?  ¿Y por qué me hablo en segunda persona? Háganme el favor y déjenme números de terapeutas en los comentarios. Gracias.

11- Se me ocurrió la 10 que es en realidad 11. Me dí cuenta que no tengo poder de síntesis. Escribo mails largos, mensajes largos, y parece que posts largos también.

Los terapeutas en los comentarios, acuerdensé. Zona de Ushuaia. Y si es posible que estén lejos de cualquier negocio que venda repasadores.

La torpe se cayó de nuevo

 

Soy Ralph ahora

Desde que me quebré la pierna cuando pisé un planchón de hielo, cada vez que nieva me llueven advertencias. “Tené cuidado al caminar”, “No salgas con zapatillas sin suela”, “No lleves mucho peso” y “Fijate por donde vas.” Me agarran de la mano cuando la vereda está resbalosa, gritan “Cuidado” con las manos abiertas cuando ven que me acerco a alguna parte complicada, y si me llego a resbalar… se infartan cuatro.

Por supuesto que ninguno entiende que las chances de que me quiebre la otra pierna (porque en la que ya me quebré tengo un clavo de acero que me acerca un poco más a ser Iron Man  Girl como en mis sueños) son muchísimo más bajas que las chances de que ELLOS se quiebren una pierna con un planchón de hielo.

El tema es que la mayoría de ellos tiene auto. Y yo soy de caminar. Y las veredas / calles de Ushuaia son lo peor de la vida. Así que las putas chances se ponen en mi contra otra vez.

Todo esto viene a que hace dos días me caí. De rodillas. Venía en bajada y me tropecé con una piedra y me corté una rodilla. Nada grave. Pero cómo decírselo a la humanidad, ¿no?

Eventualmente lo hice, en cuotas. Me comí caras de horror, gritos, “¡¡Ahhh que peligro!!”, “¡Cómo no me dijiste!”, etc. Nadie me creyó que fue con una piedra. Todos insistían en que seguro había hielo. La boluda seguro se resbaló con hielo. No puede tropezarse con una piedra COMO LE PASA A TANTA GENTE EN LA VIDA DEL MUNDO.

Así de jodida es la gente. En vez de volverse más cuidadosos ellos, me tratan de torpe a mí. Sí, seguro que también lo hacen porque me quieren. Pero eso no los hace menos jodidos, que quede claro.