2 nov. 2012

Foto que no fue




Ya les he contado la presión que me causa escribir en Twitter. Los twits de otras gentes son tan creativos que me generan una pseudo presión y, al final, me frustro y no escribo nada. Decidí inclinarme a creer que yo, como mucha gente, soy persona de muchas palabras.
Cuando apareció Instagram, me puse re feliz porque supuse que era un lugar para sacar fotos bonitas sin ningún tipo de ojo fotográfico (para mi diversión y el horror de mis amigos fotógrafos).  Bueno, no. Instagram me cagó también, porque es una especie de Twitter pero de imágenes. Ooootra vez caemos en la misma. No puedo triunfar ahí tampoco  porque soy muy goma para sacar fotos. No para la acción de “sacar” la foto, sino para avivarme de fotear (perdón por usar este verbo inmundo) un momento digno de conservar. Generalmente saco la foto porque alguien me lo recuerda ; 90% de las veces es Mau, que me ve mirando la situación como boluda y me tira un “¿porqué no le sacás una foto, mejor?”, mientras yo lo miro con cara de asombro por haber sido capaz de tener una idea tan acertada.
Bueno, eso nos pasó hoy. Íbamos con el auto por una de las avenidas principales, y un Fiat Uno (de los nuevos) se para en el semáforo, en el carril de al lado. El Fiat era amarillo furioso, y la conductora era una señora rubia de unos sesenta y pico, que usaba una campera amarilla haciendo juego con el auto. Lo primero que pensé fue que parecía la versión de Kill Bill para la tercera edad.
Le cuento a Mau y nos empezamos a reír. Mientras yo la miraba con una sonrisa y con cara de boluda, Mau me larga la conocida frase “¿Y por qué no le sacás una foto?”.
EXACTO. Era mi oportunidad. Todos mis contactos de Instagram iban a ser sacudidos por la genialidad de mi intelecto y mi capacidad de atrapar, en una foto con filtro de nombre pretencioso, un momento único. Y no sólo Instagram iba a ser reinventado, sino también Facebook, y Twitter, porque tenía la opción de compartirlo con todo el universo social inmundo. Era MI momento de gloria, de una vez por todas. ¡Iba a trinfar, a trinfaaaaaaar!
Tardé unos diez segundos en encontrar el teléfono, y para cuando lo encontré, el semáforo cambió. Tratamos de mantenernos cerca de Kill Bill 3° edad, pero nos fue imposible porque, como buena jubilada, Kill Bill se mantuvo atrás de un camión, en el carril de al lado. La pasó todo el mundo –incluidos nosotros- y más adelante vimos que se había quedado clavada en un semáforo, mucho más atrás.
Le seguimos el rastro por los espejos un rato, pero eventualmente la perdimos. Y ahí, todo se derrumbó. Kill Bill 3° edad se llevó mi sueño de triunfar a 20 kilómetros por hora.

7 comentarios :

Maldo dijo...

Tranquila. Ya vas a triunfar en alguna red social! Saludos (muy bueno el blog)

Vale dijo...

Ta bien, uno no puede ir a todos lados con la cámara colgando ahí lista para aprovechar esa potencial oportunidad.
Hay que relajarse (¡pero no tanto!!!)



Hugo dijo...

Te falta el espíritu de turista japonés para andar con la cámarita colgada todo el tiempo.

Instagram es algo raro, o sea, en los últimos años la fotografía avanzó increíblemente y ahora la gente se le da por tomar una foto y aplicarle esos efectos que la hacen parecer antigua... totalmente al pedo.

berenicebajocero dijo...

Kill Bill 3º edad, ay puu me reí con ruido !!

Mariana Lola dijo...

Yes, gente. Gracias por seguir ahí, comentando sobre las estupideces que hago. Me dan fuerza para seguir haciendo estupideces.

sergio feldmann dijo...

Muy bueno tu blog! te sigo!
Saludos desde Londres.
Sergio.

Mariana Lola dijo...

Sergio, te envidio. Pero envidia bien, whatever that means. Beso y gracias!