29 dic 2010

5 signos claros de que necesitás vacaciones

 

1- Te leés los 4 libros pedorros de Twilight en una semana y media. Eso sí, recién cuando llegás al cuarto lográs darte cuenta que son una cagada.

2- Organizás las diez mil películas que tenés dando vueltas en tu casa por código, referencia e inventario digital. Les pegas etiquetas con numeritos y colores tipo producción de fábrica china, mientras tu familia te mira con cara de “te estamos perdiendo, es una lástima”.

3- No escribís en el blog porque tu cerebro va a demasiadas revoluciones. Así que los posts salen en modo live: por ejemplo, gritás en el medio de una reunión con amigos  5 razones por las cuales Gran Hermano es una bosta.

4- Ponés música en tu compu y salen temas tipo“Ale-Alejandro” de Lady Gaga. Lo malo no es que te quedás escuchando, sino que no tenés idea como llegaron a guardarse en tu disco rígido.

5- Tus amigos se van de vacaciones, tus conocidos parecen más relajados, tu familia está de buen humor… y vos estás tomando Dorixina Relax porque no das más de la contractura en la espalda y el dolor de cabeza.

 

 

Menos mal que tengo blog. Happy New Year, people! 

 

fry y la corneta

18 dic 2010

Nunca digas nunca

 

Pocas veces me ha pasado esto. O sea, seamos sinceros, todos tenemos -o hemos tenido- algún placer secreto, algo que disfrutamos mucho pero ocultamos por diferentes razones.

Todos dije, no me vengan con boludeces.

Ahora, nunca hubiese creído que me iba a tocar a mí, y jamás pensé que iba a ser esto. Sobre todo cuando hace menos de cinco meses me reía y lo encontraba… ¿pedorro? ¿Gracioso? ¿Demasiado obvio? ¿Muy infantil? ¿Poco original? Sí, demasiado blá.

No tenía intenciones de leerlo, sino de probar el reader que me había comprado, nada más. Este libro estaba entre varios, y lo cargué sin prestarle mucha atención. Jugando con el aparato, lo abrí y me puse y me puse a chusmear las primeras páginas, ya que estaba bastante familiarizada con la trama. Y  me dije: “ya fue, lo leo. Total, ¿qué es lo peor que me puede pasar, a ver? ¿Qué me guste?“

Sí, exactamente, eso. Que me guste.

Y ahora, ¡no puedo parar de leer este libro! Leo día y noche, día y noche. No sé que me pasa. Me doy cuenta del vocabulario chotongo, de la trama boludona, de las situaciones adolescentes que tiene… las distingo bien. Pero me gusta igual. O peor aún, el maldito libro me gusta más justamente por eso.

Puedo dar miles de excusas: que él está buenísimo, que todo el año leí literatura heavy y necesitaba leer algo superficial, que estoy atravesando una crisis de edad, que está escrita para que te enganches más que con una novela de Thalía, etc. Pero mi hermana -quién me mira pensando, junto con mis amigos, “te hacías la lectora fatal y ahora salís con esto”- no deja de repetirme que acepte la realidad y me deje de joder. Así que acá está.

Chicos…

 

 

amo la saga Twilight y no pienso dejar de leerla.

 

 

 

Damn.

 

9 dic 2010

Ho, ho, ho

 

La gente que te bancás todo el año y se raja a pasar las fiestas a otra ciudades es la misma gente que se casa en otra provincia, o que nunca está en la city para tu cumpleaños. Es gente que se lleva la joda de paseo. Desgraciados.

La gente que usa pesebre, no tiene gato. Los que dejan al bebé Jebús en la caja y lo agregan al pesebre recién el día 24 son los mismos que te mandan cadenas de mails con mensajes del tipo “Que la paz y la Sé, me quedó igualprosperidad del Señor en la vida y la naturaleza bauticen, inunden y regocijen tu hogar de alegría y felicidad en estas Navidades.”

La gente que se queja de lo rápido que se pasó el año, es la misma gente que en pleno junio te comenta que no ve la hora “de que llegue el verano”.

Las cartas y tarjetas navideñas de empresas y políticos locales siempre llegan después de la segunda quincena de enero.

Todos se van a pelear por armar el árbol, y todos se van a pelear por no tener ganas de desarmarlo.

De los 5 juegos de luces que guardaste el año pasado, 4 no andan. Eso ocurre, básicamente, por guardar las luces todas enredadas como una pelota.

Los que dejan los adornos navideños colgados en el exterior de la casa todo el año -convirtiéndola en el hogar de la Navidad eterna- son los mismos que exhiben los souvenirs de bautismos y cumpleaños de 15 de conocidos en lo que suelen llaman “el modular del living”.

marthastewart.comSiempre hay algún grupo de conocidos que organizan un amigo invisible navideño, en el cual deberá comprarse un regalo decente por menos de 40 pesos. Esto es algo virtualmente imposible, que te va a obligar a recorrer la ciudad -llena de gente drogada con el espíritu consumista de las navidades- bajo unos altos grados de calor. Obvio, el regalo que vos compres va a ser muchísimo mejor o muchísimo peor que el que te van a dar.

Probablemente, y a medida que se acerque el 24, te sientas cada vez bajo más estrés. Probablemente no veas la hora de que se termine el quilombo de fin de año y vengan las vacaciones. Probablemente pienses que las próximas navidades dan para pasarlas en el medio del campo, sin que nadie te rompa las pelotas. Probablemente tu cerebro bloquee todo esto, de la misma manera que lo viene haciendo desde que te convertiste en adulto. Probablemente el año que viene no recuerdes nada y arranques armando el arbolito el 8, con la ilusión de que esas fiestas realmente sean inolvidables.

Dije “probablemente”.

3 dic 2010

El auto fantástico

Hace unas semanas atrás, mi amigo Lapi me llevó a la facu porque llegaba tarde. Increíblemente, en el estéreo del auto empezó a sonar “The Power of Love”, de Huey Lewis and the News (banda de sonido de Volver al Futuro, por supuesto) y la flasheé. Pero la flasheé maaaal. El auto se transformó en mi DeLorean y yo era Marty y Lapi era el Doc y llegar a la facu era tan importante como lograr que mis padres se den un beso para que yo no desapareciera.

Y ahí pensé: que increíble que sería un auto que musicalice según tu situación, ¿no? (Aviso que no había fumado nada, a mí el delirio me acaricia como el viento al bambú.) Ya sé lo que me van a decir: sí, uno puede musicalizar llevando un mp3, un pen drive o un cd al auto, pero -seamos honestos- cualquiera de estas opciones dan trabajo. Uno termina por escuchar el mismo CD pedorro una y otra vez. O peor, deja clavada la radio en un dial horrible y, antes que pueda darse cuenta, hace media hora que está sonando un especial con los hits de Juan Marcelo (los cuales son más viejos que la enagua). En cambio, si el auto se ocupara de esto por sí solo, nuestra única tarea sería apretar un botón, nombrar el tipo de situación que estamos atravesando en un micrófono, y chan, el auto musicaliza. Por ejemplo:

La basura de mi novio/a me acaba de dejar por segunda vez:                                              

Hoy le pido a mi jefe un aumento, porque me la banco y aumentó la leche:                    

Nos revolcamos en el auto porque es fin de mes y no me alcanza para el telo:                      

Tengo reencuentro con compañeros de la secundaria y quiero que piensen que soy 
 exitoso:      
 

Me voy a Mar Chiquita con mi camioneta roja y mi cabello al viento, total es fin de semana largo:

Y así sucesivamente. Ah, esto sí que sería un auto inteligente.