1- Te leés los 4 libros pedorros de Twilight en una semana y media. Eso sí, recién cuando llegás al cuarto lográs darte cuenta que son una cagada.
2- Organizás las diez mil películas que tenés dando vueltas en tu casa por código, referencia e inventario digital. Les pegas etiquetas con numeritos y colores tipo producción de fábrica china, mientras tu familia te mira con cara de “te estamos perdiendo, es una lástima”.
3- No escribís en el blog porque tu cerebro va a demasiadas revoluciones. Así que los posts salen en modo live: por ejemplo, gritás en el medio de una reunión con amigos 5 razones por las cuales Gran Hermano es una bosta.
4- Ponés música en tu compu y salen temas tipo“Ale-Alejandro” de Lady Gaga. Lo malo no es que te quedás escuchando, sino que no tenés idea como llegaron a guardarse en tu disco rígido.
5- Tus amigos se van de vacaciones, tus conocidos parecen más relajados, tu familia está de buen humor… y vos estás tomando Dorixina Relax porque no das más de la contractura en la espalda y el dolor de cabeza.
Menos mal que tengo blog. Happy New Year, people!
