16 jun. 2010

Esperando la caldera I

 

Che, estoy cagada de frío. Le agregué a mi laptop el gadget que marca la temperatura (desde Internet, no vayan a creer que viene con un termómetro incluido, por favor), y el muy desgraciado oscila entre el –1 y –2 grados desde hace una semana. Sé que vivo en Ushuaia y no puedo esperar, a esta altura del año, un clima caribeño. Pero el frío está adentro de mi casa. Adentro. ADENTRO.

Nos enteramos –tarde- que la caldera que instaló mi suegro no calienta nada. Pero nada, eh. Los radiadores están tibios, casi fríos. radiator

Chicos, estoy congelada. Prendí el horno (el cual debería limpiar de arriba a abajo porque larga olor a empanada ¿?), encendí las hornallas, le doy a la bicicleta fija, bailo con las publicidades de la tele, me abrigué con tres remeras y una campera de polar… y sigo teniendo frío. Ni siquiera puedo tomar más de cuatro mates seguidos sin que se enfríe el agua del termo –aunque creo que eso es porque el termo no es de muy buena calidad.

No queda otra que esperar a que llegue la nueva caldera, porque acá el modelo no estaba y hubo que encargarla a Capital. Y tenemos semana/semana media hasta que llegue, (porque estamos en el lugar más alejado del país), y una vez que llegue, hay que esperar que el Señor Calderman venga a instalarla. Y la plata… aarghh! Todo es plata. ¡Debería ser gratis, porque el calor no se le niega a nadie!

Creo que lo único peor que soportar el frío y la espera todo el día, es Mau y su ya clásico comentario cuando llega de trabajar: “¡Qué calor que hace en esta casa!”

¿Me está cargando? Me cago en el zar de Rusia.

1 comentario :

Lucas G.M. dijo...

Y bueno, tendrás que hacer un fogón dentro de tu casa :D Chiste.
Es feo encima con esa temperatura O_O
Saludos.