2 feb. 2011

Tonta, pobre tonta

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Ay! Siempre fui una tonta ilusa. No sé que pensaba… ¿Qué tipo de vacaciones tenía en mente? Acá, en mi casa o en La Matanza siempre voy a ser yo, con bikini o con campera de plumas. Pero -increíblemente- mi subconsciente flasheó que, si me iba de vacaciones, mi desorden neurótico-paranoico-compulsivo iba a quedar atrás.


TON-TA.

Resulta que pasaron dos semanas de nuestro vacation-mes, y ya estoy con ataque de nervios: acá en San Luis hay bichos. BICHOS. No solamente los bichos que me imaginaba, sino OTROS BICHOS. Arañas grandes. Grillos creepy. Saltamontes asesinos. Hormigas voladoras. (¿?) Un escarabajo negro que tira ácido y vuela. Y un bicho no-identificado parecido a un alfajor con alas que nos obligó a mí y a Mau a meternos adentro, del cagazo. Entiendan, en Ushuaia no hay bichos y yo no estoy acostumbrada a esta convivencia.

A la noche no puedo dormir pensando en las arañas. Cuando salgo a tomar sol, cualquier zumbido me pone loca. Me la paso limpiando la pileta, y para cuando me voy a meter, ya bajó el sol. Estoy perseguida por un ataque de insectos las 24 horas: ya no sé qué hacer.

Pensé en muchas posibles soluciones a mi problema con los bichos. Por ejemplo, juntar varias decenas de sapos, ponerles correa, y llevarlos delante mío como un ejercito verde. O comprar diez metros de tul blanco y envolverme para evitar contacto con mis enemigos. O usar un cinturón utilitario con Raid, repelente, y una nueve milímetros cargada. Lástima que cualquiera de estas opciones me alejaría un poco más de la realidad y me acercaría un poco más al centro psiquiátrico.

Mientras tanto, paso las horas tratando de distraerme, pensando que la semana que viene me voy por unos días a Mardel -mi ciudad de crianza- y que ahí ya estoy en terreno conocido y sé como viene la mano. Por suerte, mis años de experiencia me aseguran que en Mardel no hay muchos bichos más que moscas, mosquitos, avispas, turistas, y el marido de Adriana Aguirre.

Aaarghhh. Prendamos velas, el mar me tiene que ayudar a juntar las fuerzas que me están haciendo falta. ¡Por favor, he nadado en las playas de Mardel y me he cruzado con aguas vivas y sachets de leche!¿Hay algo peor que eso? Tengo que volver de allá renovada, dispuesta a terminar las vacaciones en San Luis cual símil-gladiadora lista para combatir cualquier insecto que se me cruce.

Sí, ya lo sé. La estoy flasheando de nuevo.

8 comentarios :

Zoquett dijo...

Uh...buen punto para NO ir a san luis, jajajaja.
Bichos! Aggg

Penny dijo...

yyyuuuuuuggghhhhhhh ok ...igual no pensaba ir a san luis!!!!!!!!!

Lui dijo...

Para tu tranquilidad, al marido de Adriana Aguirre lo dejamos encerrado en los estudios de Cronica TV... aunque en su reemplazo tenemos a Ricardo Fort...mmmmm

Bueno, anyway... no vas a necesitar el ejercito de sapos! Con taparte los ojos al verlo alcanza :-)

Rolf dijo...

Hace horas intento imaginarme el bicho alfajor...

Lola Oh dijo...

Es inimaginablemente espantoso.

Vale dijo...

Consejo milenario: pensá que el bicho te tiene más miedo a vos que vos a él.
¿Cómo hace la gente que vive ahí todo el año??? Que te tiren algún tip o hacemos una campaña para que no les vaya más nadie!

Lola Oh dijo...

Vale, yo pienso eso, lo juro. Pero el bicho tiene el instinto de atacar, y yo el instinto de correr!

Fuck. : (

Vicky* dijo...

JAJAJA el bicho alfajor es lo más gracioso que he leído en un tiempo