19 jun. 2010

Esperando la caldera II

 

“El que mucho abarca, poco aprieta.”

Siguiendo la filosofía de esta frase popular, (y mientras esperamos que llegue la caldera), cerramos algunos radiadores de la casa como para achicar el recorrido del agua caliente y lograr que -al menos- el comedor esté caliente. Según esta teoría de Mau, a radiador clausurado y puerta cerrada, más concentración de calor en la habitación principal… Bueno, no.

i-robot La lógica de Mau no funciona. Evidentemente la caldera utiliza otro tipo de inteligencia, o bien más compleja o más avanzada, aún no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los radiadores del comedor que solían estar tibios, están fríos. Y con tantas puertas cerradas, parece que viviéramos en Casa Tomada.

De a poco, cual virus infeccioso de película de acción, el frío empezó a repartirse por toda la casa. Y la nieve no para. El baño fue uno de los primeros radiadores que Mau decidió clausurar, y ahora siento que me ducho en una cámara frigorífica.

Sospechamos que la caldera, en represalia por acusarla de inútil, tomó vida propia y ordenó a los radiadores que nos ataquen, tipo Yo Robot pero con frío.

No sé como terminará esto. La caldera nueva todavía está MIA, y yo por las dudas me estoy memorizando las Tres Leyes de la Robótica, de Isaac Asimov, para evitar problemas.

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Espero que los radiadores estén bien configurados, porque no tengo ganas de hacerme la Will Smith.

1 comentario :

La Furia de la Negra dijo...

Hay momentos en que el hogar se complota para cagarnos la vida, a mi me mata cuando se rompen tres o cuatro cosas a vez y estas sin agua, con luz parcialmente cortada y sin bien tenes gas, como no tenes agua ni te podes tomar unos mates.

A veces la vida decide el momento justo para jodernos.