30 ago. 2010

¿Cómo m**** funciona? Hoy: el shampoo

Aaaah, el shampoo. Espeso líquido en el cual descansan los sueños y expectativas de millones y millones de mujeres alrededor del mundo. Misterioso elíxir que, si cumpliera un pequeño porcentaje de lo que promete, nos convertiría a todas en dueñas de una cabellera tan brillante que hasta el mismo sol se sentiría envidioso.

Sí, es cualquiera.

Pecas mentirosa
Esto es una peluca, a mí no me jode.
Por empezar, todos los shampoos -independientemente de su marca- tienen el mismo compuesto: 3/4 partes detergente, 1/4 parte colorantes y aromatizantes. Por si algunos todavía guardan esperanzas, les aviso que no, el detergente que utilizan no es Magistral, sino ese detergente industrial que venden por bidón.

Por supuesto que un líquido tan aberrantemente pedorro tiene que estar bien disfrazado, así que se necesita un tarro de plástico futurístico con base generalmente angosta, para que se te caiga en la ducha cada vez que te bañas y así los creadores de shampoos se sientan satisfechos cagándote la vida un poco más.


Una vez que tienen listo el líquido y el tarro, las empresas necesitan mucho marketing, y es ahí cuando el proceso se vuelve interesante. Para las publicidades, generalmente buscan famosas nacionales o internacionales (o una que lo haga de onda, como en el caso de Patricia Allen) que en su reputa vida usaron ese shampoo, y que te lo venden haciéndose las lindas con un peinado que en realidad necesitó de 7 estilistas y 3 photoshoppeadores. Te muestran a Penélope Cruz moviendo el peinado de arriba a abajo en cámara lenta, haciéndose un nudo marinero con el pelo, tironeándolo de un lado al otro, o –el recurso más bajo- atrayendo la atención de un tipo que la ve pasar. Qué basuras.
20100720_britney_weave
Ay, por Dios.

Pero Penélope no es suficiente para dar la estocada final. Y es por eso que necesitan agregarle al shampoo una patética lista de ingredientes extravagantes que se suceden en cada publicidad: shampoo con carozos de aceituna negra, shampoo con esencia de buitre en celo, shampoo con toques de lechuga arrepollada, shampoo con extractos de paralancreitolatainalulala C.

El resultado es consistente una y otra vez: el shampoo, lejos de dejarte el pelo como en la publicidad, te saca caspa, te deja las puntas como una escoba barata o te lo engrasa como si te lo hubieses lavado con panceta ahumada, dejándote como única opción la peluquería, el único lugar en donde te pueden arreglar ese pelo de muñeca Barbie que te quedó en la cabeza.

Y acá es donde saco una de esas hipótesis reveladoras: ese es el verdadero propósito del shampoo. Porque me la juego que los creadores, expertos y accionistas de estas terribles empresas de productos para el cabello, no son otros que los capo mafia del mundo de la cabellera: los coiffeurs. Lo sé. Ese Adrián Estilista que está en tu barrio, de día atiende jubiladas, y de noche labura como científico loco en la fábrica de Sedal.

16 comentarios :

Ceci dijo...

Tengo un amigo que hace una crítica similar a la pasta de dientes... jeje pero la sigue utilizando :D lo de que se cae el botecito de shampoo es tal cual!:D

Lucas G.M. dijo...

Y yo que me preguntaba cómo vivían antes sin shampoo o_O

Lola Oh dijo...

Sí, yo también tengo la teoría del dentífrico! Pero tiene sus variantes, porque se centra más que nada en Colgate y sus propagandas cada 0,5 minutos en todos los canales. : D

Guinza dijo...

y esta, que hace la publicidad de PANTENE... en esta publi no contrataron al photoshoper... pelo de pajaaaa..

http://spe.fotolog.com/photo/14/17/15/k_marce/1270656987935_f.jpg

si vieron la publi me van a entender mas, jajaja!

Lola Oh dijo...

Es que esa es local, ya no había tanto presupuesto!!
XD

Zoquett dijo...

Ah sí! Es cierto. Seguramente las peluquerías tienen un arreglito con las fábricas de shampoo....y también con las de tintura! Muchas veces una, por tenirse el pelo en su casa para ahorrar, termina con un pajal inmundo en la cabeza e indectiblemente debe concurrir a la maldita peluquería más cercana.

johi dijo...

jajajaja, es verdad, aunque confieso que me case con "Dove" y "Pantene".
Mas allá de estar lejos de pretender tener un pelo las 24hs photoshopeado y de usar mas productos para el pelo que no sean shampoo y crema de enjuague.

QUE LE PASO A BRITNEY EN LA CABEZA???

DIGNIDAAD, se hubiese quedado pelada.

Mariano dijo...

No sé si lo sabía, pero la crema de enjuague a veces puede hacer las veces de improvisado lubricante. Es más, se sabe que en algún caso se intento cambiar la marca Pantene por Palpene. Pero dicen que no tuvo la acogida esperada. Valga la redundancia.

Mariano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mariano dijo...
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Lola Oh dijo...

La cabeza de Britney tiene mezcladas las raíces con las extensiones. Y la falta de peine, porsupu.

Marianou, muy buenoooou! Lástima que Pantene no se inclinó por el mercado del revolcón, porque estoy segura que sería mucho más eficiente como lubricante que como crema de enjuague.
XD

Yamila dijo...

Nunca leí una descripción tan genial. En realidad, nunca leí una descripción sobre la fabricación de shampoos, pero ésta es genial.

brilluda dijo...

existen las descripciones de las etiquetas que nombrás, así como también existen esas otras que se encargan de insultarte solapadamente.
Ej: "shampoo para pelo quebradizo y reseco", "shampoo para pelo sin brillo y castigado", "shampoo para ese pelo de mierda que tenés que no es ni lacio ni enrulado"
paren un pocoooooooooo!!!!
y respecto a las estrategias de marketing: No nos mientas más Andrea Frigerio, sabemos perfectamente que jamás en tu vida usarías crema Ponds. (que a todo esto quiere decir algo así como "Estanques")
me encantó el blog!

Cat dijo...

Terribles verdades.

Yo me corté el pelo dos (2) veces en "Adrián, Estilista", el de la calle Maipú.

¿Será que vos también sos de zona sur? ;)

Lola Oh dijo...

Yamila, peeeeeero muchas gracias.
Brilluda, es totalmente cierto y no lo pensé. Lo de Ponds es maravilloso.
Cat, sí, es cierto. Zona Sur, Adrián en la calle Magallanes es el que recuerdo, pero ahora está en Maipú. Le robé el nombre, pero nunca me corté con él, la verdad verdad.

Daniela R. C. dijo...

¡Qué pelazo!